¡Sorpresa! La sexta emoción

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¡Sorpresa! La sexta emoción

Sorpresa en los niños

Sorpresa, la sexta emoción. La emoción olvidada. Se reconocen cinco emociones básicas: la tristeza, la alegría, la ira, el miedo y el asco. La sorpresa no es reconocida en sí misma unánimemente como una emoción.

Sorpresa, impresión producida por algo imprevisto. La sorpresa se siente de manera inesperada durante un breve instante. Es espontánea e inesperada. Genera a continuación un sentimiento que puede ser neutral, agradable o desagradable. Puede dar paso a las diferentes emociones: miedo, alegría, asco, ira o tristeza.

La sorpresa, imprescindible para el crecimiento

Para mí, es indudablemente una emoción básica e imprescindible para el crecimiento del ser humano. Somos seres que necesitamos amor, y tan fuerte como nuestro instinto de supervivencia, es nuestra innata necesidad de aprender y crecer.

Tan fuerte como nuestro instinto de supervivencia, es nuestra innata necesidad de aprender y crecer

El amor y el conocimiento. Los dos grandes motores de la vida. Hay quien asegura que nuestro impulso por conocer, entender, comprender y saber es incluso más fuerte que el deseo sexual.

No sé si será cierto, pero cuando lo escuché me produjo sorpresa, además de risas en el auditorio. Esa aseveración se quedó fija en mi memoria.

El amor y el conocimiento. Los dos grandes motores de la vida

Precisamente, la neurociencia, tras  años de investigación sobre el funcionamiento del cerebro y sus conexiones neuronales ha determinado que la sorpresa es fundamental en el proceso de aprendizaje. Los estudios sobre cómo aprende el cerebro han concluido que la emoción y la sorpresa están relacionadas con la activación de una amígdala del sistema límbico que se aviva ante los acontecimientos que considera importantes, consolidándolos como recuerdos más duraderos.

¿Cuál fue la última vez que te sorprendiste? ¿Y en la que sorprendiste a alguien?

Los niños y niñas tienen que aprender mucho en poco tiempo. Es su capacidad de asombro, de descubrir algo nuevo, de percibir la novedad, lo que les ayuda a prestar atención y mostrar interés por lo nuevo. Esta emoción les ayuda a fijar en su memoria toda la nueva información. Podríamos pensar que al hacernos mayores perdemos la capacidad de asombro. Yo opino todo lo contrario. Cuanto más sabemos y entendemos, mayor capacidad de sorpresa desarrollamos.

Te propongo que en los próximos diez minutos ejercites tu capacidad de asombro. Mira a tu alrededor y pregúntate:

¿Qué es esto? ¿Para qué sirve? ¿Por qué está aquí? ¿Por qué tiene ese color y no otro? ¿Qué hace esto aquí? ¿Por qué está aquí y no en otro sitio?

Tócalo. Obsérvalo. Huélelo.

Tal vez y sólo tal vez, te sorprendas. No dejes de sorprenderte. A la vuelta de la esquina, en el próximo minuto puedes aprender algo nuevo. Depende de ti. Depende de las preguntas que te hagas.

La sorpresa es básica. Seamos nosotros también básicos. Como los niños y niñas que se dejan sorprender por la vida. Sorpréndeme y cuéntame cuál ha sido tu sorpresa favorita.

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Por | 2015-10-02T23:26:02+00:00 2 octubre, 2015|Inteligencia emocional, Neurocienca|Sin comentarios

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